Incendies en Kabylie
Cabilia en llamas: el Estado argelino, pirómano por abandono
Comunicado del Congreso Mundial Amazigh (CMA) París, 19.08.2976 – 31.08.2026
Una vez más, Cabilia arde. Una vez más, los cabilios cuentan sus muertos, sus bosques y sus aldeas calcinadas, mientras Argel mira hacia otro lado, arma a su policía y encarcela a quienes se atreven a pedir explicaciones. Cinco años después del incendio mortal de 2021, nada ha cambiado: ni los medios, ni las investigaciones, ni la voluntad política. Para el Congreso Mundial Amazigh, estos incendios reiterados no son una fatalidad climática, sino el resultado directo de la negligencia organizada de un Estado que prefiere financiar a su ejército antes que proteger a su pueblo.
El Congreso Mundial Amazigh (CMA) se inclina ante la memoria de los desaparecidos y expresa sus más sinceras condolencias a las familias, así como su plena solidaridad con los heridos y todas las víctimas de esta catástrofe.
Unos incendios que no son una fatalidad natural
Aunque el calentamiento global favorece los incendios, no es, salvo raras excepciones, lo que los desencadena: nueve de cada diez veces, el fuego lo provocan personas, por negligencia o de forma intencionada.
En agosto de 2021, Cabilia ya había sido gravemente arrasada por el fuego entre 90 y 300 muertos, según las fuentes. En 2023, nuevos incendios dejaron decenas de muertos y destrucciones masivas. Hasta la fecha, no se ha llevado a cabo ninguna investigación seria para determinar las causas de estas catástrofes recurrentes, medir sus consecuencias y recomendar medidas de prevención y protección. Para el CMA, esta opacidad se traduce en una certeza: si el gobierno se niega a investigar, es porque tiene algo que ocultar.
Un Estado que no asume su responsabilidad
Para el CMA, el principal responsable de estos incendios recurrentes es el gobierno argelino. Pese a sus discursos y promesas, no ha dotado al país de ningún plan creíble de prevención, de protección de la población y sus bienes, ni de lucha eficaz contra el fuego. La población no recibió ni la orden ni los medios para evacuar las zonas amenazadas, lo que explica el excesivo número de víctimas mortales.
Argelia, que aparentemente no tiene medios para comprar aviones anfibios contra incendios, destinó sin embargo en 2025 más de 25.000 millones de dólares estadounidenses a su ejército el 25% del presupuesto del Estado, la segunda proporción más alta del mundo después de Ucrania, y el mayor presupuesto militar de África.
Y cuando los ciudadanos piden cuentas al gobierno, son detenidos, condenados y encarcelados como Mira Moknache, Wafia Tijani y cientos de otros.
Una población a la que se impide organizarse
No contento con dejar arder Cabilia, el gobierno argelino prohíbe e impide toda iniciativa local. El Wali (gobernador) de Tizi Uzu hizo público un decreto (n.º 272, del 27 de enero de 2026) que prohíbe a toda persona «el acceso a los macizos forestales, así como el uso de los senderos de senderismo» desde el 1 de mayo hasta el 31 de octubre de 2026, sin ninguna consulta con las partes interesadas locales prohibiendo, de hecho, a los cabilios entrar en sus propios bosques.
Un plan de acción de este tipo debería haberse elaborado ya en 2021, mediante una amplia consulta con los municipios, los comités de aldea, los ancianos, las asociaciones socioculturales y medioambientales locales, así como las universidades cabilias (Tizi Uzu, Bugía, Buira). La participación efectiva de los actores locales que conocen su territorio y sus vulnerabilidades mejor que nadie es una condición sine qua non para el éxito de cualquier política de prevención y lucha contra los incendios.
Un pueblo indígena cuyos derechos son ignorados
El CMA recuerda que los cabilios constituyen un pueblo con un territorio, una lengua, una cultura, instituciones y un derecho consuetudinario propios, forjados a lo largo de los siglos. La Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas establece que estos pueblos deben participar en la toma de decisiones sobre asuntos que les conciernen, a través de representantes elegidos por ellos mismos (artículo 18), y que los Estados deben obtener su consentimiento libre, previo e informado antes de adoptar cualquier medida que pueda afectarles (artículo 19).
Como resumen los cabilios y los amazigh de Argelia: «No os pedimos que hagáis por nosotros, os pedimos que no nos impidáis hacer» y, en cualquier caso: «No hagáis nada por nosotros sin nosotros».
La pena de muerte no es una respuesta
La solución no reside, desde luego, en el anuncio del jefe del Estado argelino, el Sr. Tebboune, de aplicar la pena de muerte a los pirómanos. Antes que nada, sería necesario que las investigaciones fueran imparciales, que la justicia fuera independiente, que se respetaran los derechos de la defensa y que los juicios fueran justos lo cual no es en absoluto el caso hoy en día.
Conclusión
Para el CMA, el verdadero responsable es el Estado argelino, que no solo no asume su responsabilidad de proteger a las personas y sus bienes, sino que además prohíbe e impide que la población se organice para proteger su vida y su patrimonio. Peor aún, al dejar que los incendios destruyan Cabilia cada año desde 2021, el gobierno argelino parece buscar empobrecer a los cabilios para aumentar su dependencia y asegurar su sumisión frente al Estado.
Por último, el CMA denuncia enérgicamente las puestas en escena y la cobertura mediática desmedida en torno a la «solidaridad nacional argelina» hacia las regiones siniestradas un acto natural de ayuda mutua que debería mantenerse discreto, convertido en un espectáculo ruidoso y obsceno destinado a ocultar las carencias del Estado y a desviar la atención de la opinión pública.
La Mesa del CMA París, 19.08.2976 – 31.08.2026



